martes, 9 de junio de 2009

reseña Colorado

Llegué solo.Abrió su boca y callé a pedido de nadie. Se desvanecieron las paredes y todos. Ahora no había mas que cielo seco y el olor a palo santo encendido. "Las noches del norte son amarillas" apunté.

Ya no estaba donde creía estar, no esperaba sentir esto. Me encontraba rodeado de fuego y viaje. En el escenario había un árbol cantando. En el escenario había un árbol cantando. La música era corteza y raíz. Las palabras, hojas libres. Detrás suyo, un cerro entero aplastando las escenografías.

El canto saliendo como pájaros de la garganta (alma) de este artista (ama lo que hace). Respiración vital, pensaba mientras oía. Una música (un músico) suspendiéndome en ese segundo que existe entre la inhalación y la exhalación. Allí me quede porque allí se SIENTE.

"Lapacho cantor,
voz de viento,
brote verde, savia nueva
despertando mi interior"

Llegué solo pero me fui silbando.
Gracias Fabián.

2 comentarios:

  1. CLARO, HAY QUE APLASTAR ESCENOGRAFIAS.
    NO HAY SINO UN VOS CON YO.. LOS PAJAROS QUE SE ESCAPAN DEL AMOR NO SABEN DONDE ANIDAR.
    Y AHI TE VAS..
    SILVANDO, CURANDO

    ResponderEliminar
  2. quien diria que el destino,
    quien diria,
    se arremangaria la careta
    y pondria la cara en agua fria,
    quien diria que nos sostenemos
    gracias a nosotros,
    que nos curamos la resaca
    proclamando la alegria.
    quien diria que nosotros, quien diria
    hayamos compartido de la vida
    el mismo pedaso y quiza el mismo pasado.
    quien dijo entonces que galopar es una suerte
    de algunos!

    ResponderEliminar