Dejarás que arda.
Tu espaldami nuevo mundo
agua y piel vertiéndose
sobre mis manos como lluvia blanca
Tu espalda
quítatela y así podré enrollarla y llevarla conmigo
dentro de esta botella azul de vino
Tu espalda
se toma la luz de la mañana
como las asas
como toda la arena del mundo
y de esa manera, cuando mi lengua pase por ella
beberá el amanecer.
En tu espalda habrá lugar
para el dibujo de mi cara en carbonilla
besandotela
besando tela
besandote la.
Tu espalda,
la doblaría en inconsciente origami
un barco quizás,
para romper las olas
para naufragar
con tu espalda a solas.
Tu espalda
muralla del amor, medianera
que divide un mundo
en dos soledades que se llaman
lado a lado.
Tu espalda
piano blanco de cola
mi vino blanco
derramándose en la tapa.
Tu espalda eclipsando mi gran sueño
obstruyendo el corredor que me llevaría
(¿recuerdas cuando dijiste que el corredor nos llevaría?)
hacia los jardines perfumados de eucalipto,
como el olor de tu sexo abierto.
Tu espalda
lienzo de piel
desierto nevado
algodón mojado
lista para germinar otra.
Dos espaldas, ahora la mía.
Tres, la nuestra.
14/05/2009
